Bajo sus uñas el color se hacía imposible de diluir, llevaba días luchando con el lienzo, los colores, la luz y la ausencia de ella. Tras un rato de frotarse con fuerza las manos, las miró alzándolas al aire. Las acercó a su cara fijándose en que cada arruga en sus nudillos y dedos formabanSigue leyendo «Sueños pintados»